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- SERIE -

LA FORMA DEL TIEMPO

Retratos realizados con carbón de Araucaria de bosques milenarios quemados sobre la ladera del Volcán Lanín. Resina de Araucaria y tinta vegetal elaborada a base de la cáscara de sus piñones. 
2026

Mobirise

"Niña"

Carbón de Araucaria de bosques milenarios quemados sobre la ladera del Volcán Lanín.
Resina de Araucaria y tinta vegetal elaborada a base de la cáscara de sus piñones.
Lienzo 100% algodón.
Medidas: 90 x 60 cm. 
2024 

Mobirise

"Baile"

Carbón de Araucaria de bosques milenarios quemados sobre la ladera del Volcán Lanín.
Resina de Araucaria y tinta vegetal elaborada a base de la cáscara de sus piñones.
Lienzo 100% algodón.
Medidas: 90 x 60 cm.
2024 

Mobirise

"Macana"

Carbón de Araucaria de bosques milenarios quemados sobre la ladera del Volcán Lanín.
Resina de Araucaria y tinta vegetal elaborada a base de la cáscara de sus piñones.
Lienzo 100% algodón. 
Medidas: 130 x 100 cm.
2024

Mobirise

"La Ventana" - Alfred, 96 años.

Carbón de Araucaria de bosques milenarios quemados sobre la ladera del Volcán Lanín.
Resina de Araucaria y tinta vegetal elaborada a base de la cáscara de sus piñones.
Lienzo 100% algodón.
Medidas: 90 x 60 cm.
2025 

Mobirise

“Nos miramos y sonreímos" - Angélica, 90 años.

Carbón de Araucaria de bosques milenarios quemados sobre la ladera del Volcán Lanín.

Resina de Araucaria y tinta vegetal elaborada a base de la cáscara de sus piñones.

Lienzo 100% algodón.

Medidas: 90 x 60 cm. 

2026 

Mobirise
Mobirise

"Navidad" - Olga, 88 años.

Carbón de Araucaria de bosques milenarios quemados sobre la ladera del Volcán Lanín.
Resina de Araucaria y tinta vegetal elaborada a base de la cáscara de sus piñones.
Lienzo 100% algodón.
Medidas: 90 x 60 cm. 
2025 

LA FORMA DEL TIEMPO

Mi investigación artística nace del territorio que habito: San Martín de los Andes, en la Patagonia. Mi obra surge del vínculo íntimo con la Araucaria, explorada tanto en su materialidad como en su carga simbólica.

Trabajo con materiales provenientes de este árbol milenario: utilizo el carbón de sus bosques calcinados en las laderas del volcán Lanín para dibujar; elaboro una tinta a partir de la cáscara de sus piñones; y empleo como médium la resina que brota de su corteza.

En La Forma del Tiempo exploro la relación entre el retrato humano y la naturaleza, entendida como portadora de una memoria ancestral, proponiendo un espacio de diálogo entre la experiencia humana de mayores de ochenta años y las huellas del paisaje.

No busco representar la naturaleza, sino incorporar sus huellas a la obra como memoria y testimonio del paso del tiempo. La materia respira, y con ella busco que el tiempo se vuelva forma.

Creo en el poder del arte como medio para impulsar la reflexión y propiciar la transformación.

Bosque de extremos

La Araucaria , con su capacidad de vivir por cientos de años y resistir condiciones adversas, representa la perseverancia.

Tiempo de contraste: negro sobre blanco.

El mismo bosque que ardió durante los incendios en verano ahora se enfría bajo el manto blanco del invierno .

Los retratos de esta serie están hechos con esa carbonilla de araucaria quemada.

Dibujar con esa materia es observar una paradoja:
el calor que destruye, el frío que preserva. El negro que quedó, el blanco que vuelve cíclicamente año a año. El Tiempo que quema, y el que congela. 

Atardece en Lago Hermoso

Hecho con carbón de Araucaria de bosque milenario quemado de la ladera del Volcán Lanín.

La tinta vegetal fue elaborada a base de cáscara de piñones de Araucaria sobre lienzo 100% algodón.

Ritual final

A modo de homenaje ritual, cada obra finalizada sale del taller hacia un paisaje diferente de la Patagonia. 
Ahí, bajo el cielo austral, la firmo.

Lago Hermoso
San Martín de Los Andes.

Descubriendo la forma del tiempo

En 2009 un incendio en la zona del Volcán Lanín arrasó con tres mil hectáreas de bosques milenarios. 

La Araucaria es una de las especies de árboles más antiguas del planeta. En su carbón encontré mi herramienta.

Fijar el tiempo

“Esperé 95 años para que me hagan un retrato”. Eso me dijo Alfred cuando lo retraté en el Hogar de Adultos Mayores, mientras miraba el mundo por su ventana.

Siguiendo con el ritual de firmar la obra fuera de mi taller, elegí estar ahí donde se junta el Río con el Lago. Ahí donde el Río llega, después de tanto andar.

Con la resina que brota de la corteza de la Araucaria elaboro un fijador para rociar la obra mientras me cuestiono si se puede fijar el Tiempo.

Texturas que dejan huella

Durante el Otoño los piñones de Araucaria caen al suelo del bosque y son abiertos por picos y dientes. Recolecto lo que queda y exprimo sus cáscaras hasta obtener mi tinta.

Así, genero texturas con los Biomateriales de la Araucaria - cascaras de piñones, resina, carbón—no los veo como residuo, son materia en tránsito.

Dejo que la resina se endurezca mientras amarillea gradualmente, el carbón se dispersa, los ríos de tinta son absorbidos por las fibras del lienzo mientras las capas se sedimentan. Las dejo formarse, agrietarse siguiendo su propio ritmo como lo hacen las huellas del tiempo en nuestra piel y en la naturaleza. 

Así, pinto rostros que no son solo figuras sino procesos. Ciclos de vida que, atravesados por el tiempo y el azar, se transforman en Huella.

Ciclo perfecto

El bosque es perfecto.
Intento que la obra, mi búsqueda y el encuentro sean parte de un mismo ciclo; como en la red trófica del bosque, donde nada se desperdicia.

Todo en el Universo es transformación constante: Nada desaparece por completo.
El tiempo no borra, solo cambia de forma.

Persigo que en los retratos no 
haya finales, firmo la obra y ella seguirá su camino.